Antes de que griten las piedras
En un escueto boletín de prensa el alto mando del ELN comunicó que las torturas y la muerte de monseñor Jesús Emilio Jaramillo habían sido una equivocación. Después se sabría que al obispo de Arauca le habían hecho un juicio revolucionario en el que había sido acusado de alianzas con el ejército, de incondicionalidad con el gobierno seccional y con las petroleras y de ser un vocero de los ricos en contra de los pobres de la región.





