Monseñor Juan Vicente Córdoba. Secretario general de la CEC
Este año nosotros los obispos no lo podemos vislumbrar sin un horizonte que tenga como aspecto fundamental la paz de Colombia. Es un tema en el que ya llevamos muchos años y que ha sido parte ya prácticamente de nuestra cultura y de nuestras preocupaciones. Eso no significa que ello deje de ser un reto para nosotros fundamental cada día, pues se trata de todo lo que significa la guerra interna, los secuestrados y la zozobra de un país, que hace tantos esfuerzos en todos los niveles y aún no logra concretar esa paz. Sin embargo, no podemos decir que no se han hecho esfuerzos grandes por parte del gobierno, de cada colombiano, de la Iglesia, con toda nuestra pastoral, con todas nuestras enseñanzas y nuestro pastoreo. El Papa inclusive, se ha involucrado en esto y nos envió a los colombianos, a través de la Conferencia Episcopal, en cabeza del secretario general de la Conferencia un telegrama; el telegrama es una manera rápida a través de la cual llega el Sumo Pontífice, es una forma suya de estar cerca. Por lo general, envía una pastoral, una encíclica, un ángelus; puede emplear Internet, la radio vaticana, Zenit; puede emplear su portavoz, en fin. Pero en esta ocasión, quiso hacerlo a través de un telegrama, algo que no es muy usual. A juicio de expertos, se da cuando el Papa quiere llegar de modo muy coyuntural y que no desea que pase mucho tiempo sin que su voz, su presencia, pastoreo y magisterio estén presentes. Para él es importante que esto llegue a tiempo y lo envió con la preocupación de la paz de Colombia y los secuestrados en concreto.
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