El desaparecido también es prójimo
Un desaparecido se espera y duele a toda hora. Puesto que la mayoría de las desapariciones es atribuible a los agentes del Estado, su búsqueda es casi imposible porque la seguridad oficial se vuelve una amenaza.
Es un drama que la sociedad mira con la indiferencia que parece legitimar la idea de que si lo desaparecieron, por algo sería. Es una reacción que deja solas a las víctimas que necesitan más ayuda y solidaridad. Estas páginas explican por qué.





















